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20 de abril de 2010

El primer escritor americano, Mark Twain II

Mark Twain
Manuscrito de 'Las aventuras de Huckleberry Finn', novela considerada la obra maestra de Twain.

El primer escritor americano

por VIRGINIA HERNÁNDEZ
Para muchos Mark Twain es sinónimo de novelas juveniles y largas tardes de agosto, pero lo cierto es que el escritor de Misuri está considerado uno de los más importantes de la literatura estadounidense. Twain, seudónimo de Samuel L. Clemens (1835-1910), ya fue popular cuando estaba vivo (algo que entonces experimentaban muy pocos) y supo retratar —y criticar— como nadie las injusticias de su época y de su tierra, el sur de EEUU: el racismo, la segregación, el maltrato, el odio, los excesos…
El autor, considerado el Charles Dickens del nuevo mundo, fue maestro de maestros. Buena prueba de ello son los elogios de escritores que supusieron tanto para el siglo XX como William Faulkner, Norman Mailer o Ernest Hemingway. «Fue el primer escritor verdaderamente americano y todos nosotros somos sus herederos», dijo el autor de 'Luz de agosto' o 'Mientras agonizo', sureño como Twain y tan curtido como reportero como lo estuvo su antecesor. Para Mailer «la prueba de lo buena que es 'Huckleberry Finn' es que puede ser comparada con las mejores novelas modernas». Algo que compartió el escritor de '¿Por quién doblan las campanas?': «Toda la literatura moderna americana procede de un sólo libro de Mark Twain titulado 'Huckleberry Finn'. Todos los textos estadounidenses proceden de este libro. No hubo nada antes. No ha habido algo tan bueno desde entonces».
Aunque con su habitual ironía, Twain aseguró que «un clásico es alguien a quien todo el mundo querría haber leído pero que nadie quiere leer», Huckleberry, el espíritu libre que acompañó a Tom Sawyer y ayudó a escapar al negro Jim, nos muestra las miserias humanas sin reparar en remilgos absurdos. Aunque acaben en la moraleja que la conciencia de Twain imprimió a su vida. Sus personajes no tienen la misión divina de buscar la justicia y seguir el camino recto; son criaturas y por ello sienten envidia, ira y quieren, como fin último, salvar su cuello. Así lo expresó en 'Los inocentes en el extranjero', el libro de viajes que salió de su periplo por Europa y los territorios palestinos: «Y así va el mundo. Hay veces que deseo que Noé y su comitiva hubiesen perdido el barco». No confía en los humanos, pero espera poder hacerlo.
Sus vivencias marcaron sus escritos. La infancia de niño enfermo y la pérdida de su padre labró sus inicios. Su trabajo como práctico de un vapor del Misisipí, su labor como reportero del periódico de su hermano, la Guerra de Secesión, los éxitos, sus viajes, la pérdida de su esposa y de tres de su cuatro hijos, su riqueza y su ruina. Un recorrido vital que fue afianzando su vena más sarcástica y que rozó con la amargura. Su legado más ácido llegó después de su muerte. Los albaceas publicaron de forma póstuma su autobiografía y los textos más críticos que muestran su tormento: hasta 1946 no vieron la luz 'Cartas desde la Tierra', en las que el propio Satanás se plantea la relación entre Dios y los hombres. «Ellos rezan por ayuda y favor y protección cada día; y lo hacen con confianza a pesar de que ninguna oración ha sido jamás contestada». 

El viajero del Misisipí: Mark Twain

por RAQUEL QUÍLEZ
Twain, junto a su esposa Olivia Langdon y sus tres hijas, a la entrada de su casa de Hartford. | AP
Fue Samuel Langhorne Clemens hasta los 28 años, cuando se entregó de lleno a la pluma. Mark Twain fue el pseudónimo erigido a modo de barrera entre una vida intensa antes y después. Aderezada siempre con ironía, marca de la casa. «Dentro de 20 años estarás más decepcionado por lo que no hiciste que por lo que hiciste», dijo. Y se aplicó con rigor la premisa.
Se cumplen ahora 100 años de la muerte del genial escritor que nació el 30 de noviembre de 1835 en Florida (Misuri), donde sus padres habían emigrado para estar cerca del 'tío John', un próspero comerciante dueño de una granja y unos 20 esclavos negros. También su padre se dedicó a la tierra, actividad muy lucrativa en un país en plena efervescencia expansionista. Eran los años de las grandes plantaciones de algodón, de los desgarradores cánticos de lamento... Y todo quedó plasmado en sus obras.
A los cuatro años, su familia se trasladó a Hannibal, pueblo ribereño del Misisipí que sirvió de inspiración para el San Petersburgo de Sawyer y Huckleberry Finn, sus grandes creaciones. Twain siempre bebió de su experiencia. A los 12 años quedó huérfano de padre, dejó los estudios y se empleó como aprendiz de tipógrafo. Así empezó a familiarizarse con las letras y pronto llegaron las primeras colaboraciones en redacciones de Filadelfia y Saint Louis. Pero el cuerpo le pedía cambios y pasados los 18 años decidió iniciar sus viajes en busca de fortuna. Fue piloto de un vapor fluvial —la actividad, confesó, que más feliz le hizo en su vida—, inspeccionó minas de plata, fue buscador de oro... Eran los años de la conquista del Oeste. Se habían descubierto metales preciosos en California y el país entero cambió su eje en busca de suerte. Pero, uno a uno, sus sueños se fueron frustrando: la Guerra de Secesión de 1861 interrumpió el tráfico fluvial, las minas de Nevada resultaron demasiado duras, y el oro tampoco apareció como esperaba.

La tabla de salvación de la literatura

La pluma se convirtió en el modo más realista de ganarse la vida. Trabajó como periodista en varias cabeceras y le dio a la ficción hasta que en 1865, año en que termina la guerra salvando la unidad del país, le llegó su primer éxito: 'La famosa rana saltarina de Calaveras'. Lo firmaba Mark Twain, expresión del Misisipí que significa dos brazas de profundidad, el calado mínimo para navegar. Empezó entonces una etapa de continuos viajes como periodista y conferenciante que le llevaron a Polinesia, Europa y el cercano Oriente. Y también los inmortalizó en libros: 'Los inocentes en el extranjero' (1869) y 'A la brega' (1872), en el que recrea sus aventuras por el Oeste.
Tras casarse en 1870 con Olivia Langdon, hija de un capitalista muy activo en la lucha antiesclavista, se estableció en Connecticut. Se acabó la vida de nómada y comenzó la crítica social denunciando la corrupción política o las ansias por enriquecerse a cualquier precio. Seis años más tarde publicó su primera gran novela, 'Las aventuras de Tom Sawyer' (1876), basada en su infancia. Después llegaron las de Huckleberry Finn (1884), también ambientadas en el ribera del gran río, aunque menos autobiográficas. Y de nuevo sus propios pasos en 'Vida en el Mississippi' (1883), sobre su añorada etapa como piloto fluvial.
Las cosas le iban bien, incluso crea en 1884 su propia editora, la Charles L. Webster and Company. Pero, poco a poco, la vida empieza a torcerse. Y la amargura invade sus páginas. En 1893 invierte en un nuevo tipo de máquina que mecanizaba el proceso de composición de texto, la linotipia Paige, y pierde mucho dinero, por lo que debe mudarse a Europa y recorrer el mundo como conferenciante para recuperarse. Dos de sus hijas mueren, por meningitis y epilepsia, y su mujer enferma y también pierde la vida. Esos últimos años no fueron fáciles para Twain. Ya en 'El forastero misterioso' (novela póstuma publicada en 1916) afirma que se siente como un visitante sobrenatural, llegado con el cometa Halley y dispuesto a abandonar la Tierra con la siguiente reaparición del astro, que ponía fin a su ciclo de 79 años. Y fue así como sucedió.
Falleció el 21 de abril de 1910 en Redding (Connecticut) , pero incluso con su muerte tuvo que recurrir a la ironía. Y es que el New York Journal se adelantó y en 1897 ya publicó su deceso. Letal error al que Twain respondió con una carta al director: «James Ross Clemens, un primo mío, estuvo seriamente enfermo en Londres hace dos semanas. La noticia de mi enfermedad derivó de la enfermedad de mi primo; la noticia de mi muerte fue sin duda una exageración», decía. Escéptico, solía afirmar: «Y así va el mundo. Hay veces en que deseo sinceramente que Noé y su comitiva hubiesen perdido el barco». Y así lo vivió él. Genio y figura hasta en la muerte.

19 de febrero de 2010

poema inédito de Neruda

La pieza desconocida, que está referida a Valparaíso, la ciudad donde se celebra el Congreso, es una especie de juguete poético.
 
Academias llevan a Chile poema inédito de Neruda
sopresas   Chile respira poesía por todos los lados, y el género tendrá un protagonismo especial (Foto: Archivo EL UNIVERSAL )

La edición popular conmemorativa de Pablo Neruda, que han preparado las Academias de la Lengua Española para el Congreso Internacional que se celebrará en Chile en marzo, es "una excepcional antología" que contiene un poema inédito "muy entrañable" y escrito en clave. Este inédito, que está referido a Valparaíso, la ciudad donde se celebra el Congreso, y que es una especie de "juguete poético", fue revelado por el director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, en un desayuno informativo en la sede de la Agencia Efe y que estuvo protagonizado también por la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel.
Como dijo Caffarel, "Chile respira poesía por todos los lados", y en el Congreso este género literario tendrá un protagonismo especial, que quedará patente en diferentes homenajes y en las antologías que tanto las veintidós Academias de la Lengua como el Cervantes han preparado para este gran encuentro cultural, cuyo lema es "América en la lengua española".
Los dos homenajes más importantes del V Congreso Internacional de la Lengua Española se rendirán a "dos grandes voces de América y Premios Nobel": Pablo Neruda y Gabriela Mistral, escritores chilenos a los que las Academias de la Lengua han dedicado sendas ediciones conmemorativas, que se presentarán esos días.
Según afirmó García de la Concha, la iniciativa de dedicar una edición de este tipo a Neruda partió de la Academia chilena y del Gobierno de ese país, y el resultado es "una excepcional antología, coordinada por Hernán Loyola, gran especialista" en el autor de "Veinte poemas de amor y una canción desesperada".
No es fácil encontrar inéditos de Neruda, pero la edición de las Academias contiene uno, que "es muy entrañable y que está referido a Valparaíso". El autógrafo ha sido cedido por Nurieldín Hermosilla, "un nerudista generosísimo", comentó el director de la RAE.
El poema guarda relación con el momento en que, durante la dictadura militar de los años 40, "Neruda tiene que andar escondido de una parte a otra y, entonces, una familia de Valparaíso le presta asilo en una casita de uralita, elemental".
El gran escritor chileno, que murió el 23 de septiembre de 1973, pocos días después del golpe de estado de Augusto Pinochet, habla de aquellos momentos de 1948 en su poema "varias veces, y premia el cariño de esa familia" con una especie de "juguete poético", escrito en clave.
El nerudista que ha cedido el autógrafo se ha encargado también de "explicar las claves" de lo que cuenta el Premio Nobel chileno.
El escrito inédito va en un apéndice de la antología y el propio Neruda deja claro el carácter "espontáneo" del texto y dice que no estaba "todavía para publicar", señaló García de la Concha.
La edición conmemorativa lleva el título de "Antología general", en un claro guiño al "Canto general" de Neruda, y permite seguir "magníficamente" la relación del escritor con su producción poética".
La antología lleva varios estudios introductorios y temáticos "realmente excepcionales", firmados por Jorge Edwards, Hernán Loyola, Marco Martos, Pere Gimferrer y Francisco Brines, entre otros.
En cuanto a Gabriel Mistral, la edición reúne los cuatro libros de poesía que publicó en vida, además de otros textos poéticos que pueden considerarse "casi inéditos" porque fueron publicados en revistas sueltas.
"Hemos echado mano del legado de Gabriel Mistral, recientemente adquirido por el Gobierno chileno y que está depositado en la Biblioteca Nacional de Chile", explicó García de la Concha.
La antología de Gabriela Mistral contiene también textos en prosa, una dimensión "poco conocida" de la gran escritora chilena, "siendo una prosista excelente", aseguró García de la Concha.
"De ahí sale una figura de Gabriela Mistral bastante distinta de la que circula habitualmente, la de la 'maestrita' de América. Aparece una mujer mucho más compleja, más rica y con muchas más dimensiones, desde la política y el compromiso social hasta la actitud hacia el indigenismo".
El académico chileno Cedomil Goic se ha encargado de la selección y fijación de los textos de Mistral.
Por otra parte, la Antología de la poesía hispanoamericana que ha preparado el Instituto Cervantes para el Congreso de Chile le hace hueco a los poetas más jóvenes, "a los que tienen ahora entre 30 y 50 años". Esos que, "seguramente, ganarán el Premio Cervantes en el futuro", dijo Carmen Caffarel.
El venezolano Gustavo Guerrero se ha encargado de coordinar la antología del Cervantes, que va acompañada de un vídeo, realizado por la Agencia Efe, en el que los poetas leen poemas suyos y "desvelan su proceso de creación", agregó la directora del Cervantes.

3 de diciembre de 2009

Toni Mollà gana el premio de narrativa Ciutat de València 2009

Més enllà de San Francisco, un dietario de viaje por Estados Unidos durante la campaña electoral del actual presidente Barack Obama, del escritor Toni Mollà, ha sido la novela ganadora del Premi Constantí Llombart de narrativa en valenciano. Ayer, el Ayuntamiento de Valencia dio a conocer los nombres de los seis ganadores de los premios literarios Ciutat València 2009.
Entre los galardonados están Daniel de Juan Marco, por su obra El baile de las lagartijas; Juli Capilla por Raspall; Sergio Arlandis por su trabajo de poesía Caso perdido; Daniel Tubau por El problema de la identidad y la autora Marisa Esteban por la obra La muchacha de azul.
La concejal de Acción Cultural, María Irene Beneyto, destacó el esfuerzo de todos los autores y explicó que en esta edición no se ha otorgado el premio de teatro por falta de obras de calidad. Los galardones están dotados con 6.100 euros en la modalidad de poesía y con 12.100 en el resto.

27 de noviembre de 2009

Gaston Leroux


El 'Rouletabille' de Leroux, aguafiestas de lo paranormal

  • Backlist edita dos novelas de misterio del detective francés
[foto de la noticia]
Gaston Leroux (1868-1927) ha pasado a la historia de la literatura por hacer de la Ópera Garnier de París un vasto laberinto de trampillas y subterráneos. Colocó dentro a un lírico monstruo, Erik, el espectro enamorado que ensaya al órgano su 'Don Juan Triunfante'. Savater llamó al autor de 'El fantasma de la ópera' "folletinista prodigioso".
Segundo en celebridad, y parejo al anterior relato en prodigio y folletín, estaría el 'El misterio del cuarto amarillo'. Ahora Backlist lo edita junto con su continuación, 'El perfume de la Dama de Negro'. En el pabellón apartado de un viejo palacete, entre encinas y hojarasca, está el cuarto amarillo, un casillero donde todo un aparatoso cluedo da el pistoletazo de salida. Los periódicos hacen crónica con los interrogantes (que son muchos) y el juez de instrucción abre el caso, por hacer algo.
El inspector Maigret, de Simenon, encontró muchas turbiedades en la provincia, fuera de París. También Joseph Joséphin, alias "Rouletabille", de Leroux, deja las aceras capitalinas alentado por aromas de intriga local y toma un tren para Corbeil. Como en las encrucijadas absurdas de Chesterton, la presentación se impone por su propia estética (estética de crimen). Una estancia sin salidas, un pañuelo manchado de sangre, la señorita Stangerson desfalleciente, y el arma hipotética: un hueso de cordero con usos de piqueta. Después igual todo es postizo, igual alguien miente.
El escenario sin escape para el malo ya se aborda en relatos de Dupin ('Los crímenes de la calle Morgue') y de Holmes ('La aventura de la banda de lunares'). Pero en ambos casos Poe y Conan Doyle se valen de la intervención de animales. El autor parece cubrirse las espaldas de eventuales trucos zoológicos:
"...no vienen a revelar ningún pasadizo practicable, no sólo para un ser humano, sino para cualquier otro ser, si el techo no tiene agujeros, si el suelo no oculta algún subterráneo, ¡habrá que creer en el diablo!"
Así, el enigma del «cuarto maldito», puede recordar más a 'Los crímenes de la viuda roja', de Dickson Carr. Si bien las pesquisas llevan el asunto más allá del escenario. Al entrar por la verja del castillo de Glandier, «Rouletabille», detective aficionado, acepta un duelo de prestigio con con el investigador Frédéric Larsan. El acopio de minucias y las pistas, tan crípticas, están para los dos clarividentes, el resto del cuerpo policial está dormido, ausente de aquellos mágicos jardines de los Stangerson.

Inventario esotérico

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Los personajes son el inventario esóterico de una noche de Walpurgis. Un gato del tamaño de un basset maúlla por todas las noches en el bosque, donde, se dice, está la tumba de Santa Genoveva. Lo llaman "El animalito de Dios". Se habla de fantasmas, se detectan fingimientos, pero para "Rouletabille", reportero y detective, los alcances de su thriller no van más allá de una motita de polvo, una huella de zapato fino junto al estanque con nenúfares, o alguna palabra a destiempo.
Leroux se despliega, al estilo Wilkie Collins, en varios puntos de vista. Se dice que en la resolución, en un tribunal de Versalles, las muchedumbres se agolpan para escuchar al detective como a un oráculo. Le llaman "Rouletabille" por su cabeza redonda y pequeña. Es joven, implacable, racional, y un poco insípido. Volviendo a Savater, dijo de éste que prefigura a Tintín.
Suele ocurrir que el esclarecimiento de los crímenes resulta menos asombroso que su propuesta primera, de ahí que los detectives tengan algo de antipáticos, aguafiestas de lo paranormal. Es el caso. Sobre 'El misterio del cuarto amarillo' pende la congoja de un pasado (¡tan insistente, el pasado!), de un barullo de secretos que sólo se dicen a media voz, ya avanzada la trama. En 'El perfume de la Dama de Negro', la secuela, la autobiografía del reportero de 'Le Matin' cobra más peso, adquiere todo trazas de auténtico melodrama. Decir más sería destripar la fórmula del folletín que se abre con la verja del castillo de Glandier, al abrigo del encinar, con arrullos efectistas de gato místico.

'El misterio del cuarto amarillo', y 'El perfume de la Dama de Negro', de Gaston Leroux. Backlist, 2009. Traducción: J. L. Samo. 432 páginas. 24, 50 euros.

Mariano José De Larra

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En su último año de vida Fígaro, pseudónimo de Larra, pasa de su desapego de sátiro cerebral a la elegía, a la pesadumbre. Muchos ven en los suicidas un curso vocacional de extinción propia, y en su final una acusación generacional e icónica. Larra, como Nerval, se zambulló con 28 años en la boca negra de una pistola de avancarga. "El número 24 me es fatal: si tuviera que probarlo diría que en día 24 nací", dice en 'La Noche buena de 1836'. Un mes antes encuentra que Madrid es un gran sepulcro, adelantándose acaso al millón de cadáveres de Dámaso Alonso.
Y en 'Horas de invierno': "Escribir en Madrid es tomar una apuntación, es escribir un libro de memorias, es realizar un monólogo desesperante y triste para uno solo. Escribir en Madrid es llorar, es buscar voz sin encontrarla...". Cátedra ha dedicado un cofre de dos exhaustivos volúmenes de su Bibliotheca Avrea a sus Obras Completas, con un vientre caudal de memorialismo puro, con esa exégesis de fatalidad que impone la literatura del suicida.
Se trata de la edición más completa del autor. Con su obra no se puede pedir una integridad absoluta, pues muchos de sus artículos anónimos, son inencontrables. El primero de estos sillares de pesada mampostería editorial de Avrea está dedicado a los artículos. Joan Estruch, introductor, lo dice muy claro: "Su gran capacidad para la crítica social contrasta con la pobreza de su poesía sentimental y con la escasa complejidad de sus personajes de ficción".
Su drama 'Macías y su novela 'El doncel de don Enrique el Doliente', tienen un adulterio cortesano, y puede obviarse la trasposición de Dolores de Armijo con la ficticia Elvira. Sus cartas privadas tienen algo de interés para seguir otros derroteros escritos el personaje (porque de Larra importa quizá sobre todo su personaje, su distancia, su desarraigo). Escribe a sus padres desde el extranjero. Prefiere Londres a París, claro que era el París de antes de Haussmann. En ese tiempo de viaje, el célebre crítico teatral se pierde el estreno de 'Don Álvaro o la fuerza del sino'.
Retrato del escritor Mariano José de LarraRetrato del escritor Mariano José de Larra
Como comprobará el curioso, Mariano José de Larra ocupó sobre todo su prosa del día con los espectáculos y la estética. Con la promoción de la novedad de lo de fuera y los bochornos de propuestas más catetas. En sus años fecundos, entre 1833 y 1835 (años de su último nombre, Fígaro), de 170 artículos que escribió, sólo 70 hacían costumbrismo, o ponderaban la oscilante política nacional.
Y el osciló con ella en vida. Pasó del colegio francés de Burdeos a ser partidario del absolutismo fernandino. Con 16 años entró como escribiente en la Junta Reservada de Estado, un organismo que coordinaba la represión contra sociedades secretas y masones. Y sólo por sus contactos y compromiso con la corte consiguió sacar su cuadernillo 'El duende satírico del día', en tiempos de álgida censura. Alaba al gobierno y escribe una oda por el cuarto matrimonio del rey felón, "tú eres rey de paz", le dice entre florilegios.

Fígaro, liberal moderado

En todo caso, sus primeros clásicos llegan después, cuando pasa a ser "El pobrecito hablador" (escribe 'Casarse pronto y mal', 'El castellano viejo', 'Vuelva usted mañana'). De ahí salta a La Revista Española, se convierte en Fígaro. Ganaría 40.000 reales al año (el periodista mejor pagado). Por entonces ya era un liberal moderado, y un dandy. Se mofaba de la vestimenta desfasada de los carlistas (léase 'El hombre menguado').
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Pero Larra queda con el madrileñismo. Con los calaveras que disparan con cerbatana como amazónicos de Montera, con el "castellano viejo". Las mascaradas, las tipologías de la calleja, sus aprensiones y su sarcasmo, el verbo satírico y latino que le asiste (le llamaban Juvenal)... Apuntaló la anatomía de la columna, dignificó el anatema a base de hacerse mala sangre de risa para adentro. Ataca desde su atalaya de bajito misántropo a los funcionarios negligentes, a los policías, a los reglamentos de censura. Ironiza Fígaro: "el hombre ha de ser dócil y sumiso".
Umbral escribe en su monográfico sobre el autor que se adelanta a Camus en sus escritos sobre la pena de muerte, y que es heredero de Baudelaire por dandy y de Quevedo por genio español. Después del levantamiento de La Granja, la existencia se le hizo demasiado inhospitalaria, afanosa de malas circunstancias. Y así, el oropel de sangre romántica. Con esto Buero Vallejo hizo teatro, 'La detonación'.

’Obras Completas I y II’, de Mariano José de Larra. Cátedra, Bibliotheca Avrea, 2009. 1214 y 1199 páginas. 83 euros.

23 de noviembre de 2009

Francis Bacon: El prototipo del artista perturbado

Fotografía a una fotografía del pintor. | Chema ConesaFotografía a una fotografía del pintor. | Chema Conesa
Célebre por sus excesos y sus excentricidades, Francis Bacon pasa por ser el prototipo del artista perturbado e irreverente. En lo que no habían indagado los académicos era en la relación de su obra con sus instintos sadomasoquistas.
Lo ha hecho ahora John Richardson, biógrafo canónico de Picasso y académico de prestigio, que ha desnudado la sexualidad de Bacon en un largo artículo en la 'New York Review of Books', quien afirma que el sadomasoquismo que mostró el pintor Francis Bacon en sus tormentosas relaciones con sus amantes homosexuales subyace en sus mejores obras.
Richardson repasa sus momentos con el pintor británico -al que trató entre los años 50 y 70- e indaga en la sexualidad torturada del artista, cuya raíz adivina en la paliza que su padre le dio cuando un día le encontró en casa vestido de mujer.
Por el artículo desfilan las relaciones de Bacon con sus dos amantes más duraderos: Peter Lacy y George Dyer. El primero lo torturó durante años. Al segundo lo condujo al suicidio.
Que Lacy maltrataba a Bacon ya se sabía. Pero el académico detalla su asalto más sanguinario. Aquel en el que éste arrojó a Bacon por una ventana de vidrio laminado en un estado de frenético alcoholismo. "Su cara estaba tan dañada", recuerda Richardson, "que le tuvieron que volver a poner en su sitio el ojo derecho. Después del incidente, Bacon amaba a Lacy aún más. Y durante semanas no pudo perdonarle a Lucien Freud los reproches a su torturador".
En cuanto a George Dyer, Richardson recuerda la relación tortuosa que mantuvo con Bacon y que desembocó en su suicidio en el lavabo de un hotel parisino en la víspera de la inauguración de la retrospectiva del artista en el Grand Palais de París.
"Bacon solía acosar a George hasta el punto de dejarle en un estado de crisis psicótica", recuerda Richardson. "Luego", añade, "en las primeras horas de la mañana se levantaba y exorcizaba su culpa y su rabia pintando imágenes de su amante".
La tesis del profesor Richardson va más allá de estas y otras anécdotas. Según él, el instinto sadomasoquista fue el motor artístico de Bacon. Cuando desapareció, se esfumó su arte y sus últimas obras fueron irrelevantes.

21 de noviembre de 2009

'El cónsul de Sodoma'

El poeta y la nalga del filipino

Jaime Gil de Biedma
"Mucho sexo y poca pérgola". Así sintetizó un espectador la película El cónsul de Sodoma, sobre el poeta Jaime Gil de Biedma, en cómplice alusión a los inolvidables versos de Infancia y confesiones -"Yo nací (perdonadme) / en la edad de la pérgola y el tenis"-. El biopic se estrena el próximo día 27 pero se han realizado ya varias proyecciones privadas a las que han asistido personas relacionadas con el escritor. "Hemos salido indemnes", señaló tras uno de los pases el editor Jorge Herralde.
El filme, basado en la biografía de Gil de Biedma escrita por Miguel Dalmau (Circe, 2004), que ya levantó polémica al airear aspectos escabrosos de la animada vida erótica del poeta, es bastante fiel a la misma e incluye imágenes de sexo explícitas, desde luego no aptas para mojigatos. En un momento de la película, Bimba Bosé, que encarna improbablemente a Isabel Gil Moreno de Mora, Bel, que fue amante de Gil de Biedma pese a las inclinaciones homosexuales de éste, aparece desnuda en toda su dimensión, que es mucha, mientras el poeta (Jordi Mollà) se desliza hasta su pubis con generosa intención. La escena, sin tanto detalle (simplemente que hicieron el amor "de manera memorable" cuando ella tenía el periodo), la recoge Dalmau en su libro, contada, dice, por el propio Gil de Biedma. "Desde luego, no me parece de lo más interesante de la vida de mi tío como para seleccionarlo al hacer una película sobre él", reflexiona amargamente Jacobo, uno de los sobrinos del escritor, que añade que éste "era muy pudoroso" y habría abominado de un filme que aireara su vida íntima. En abierto contraste, el director, Sigfrid Monleón, señala: "He querido hacer la película en la que él se hubiera encontrado a gusto como personaje, de la manera en la que él hubiera querido verse en pantalla, como la Dietrich en una película de Sternberg". Monleón consideró que "el verdadero guión de la película es la poesía de Gil de Biedma". En las imágenes pueden verse calentones, orgías con marineros, pedicaciones varias, sexos masculinos al alza. No parece precisamente sutil mostrar el gusto del poeta por la canción francesa exhibiéndolo mientras, ejem, se corre al son de Les feuilles mortes. En algunos momentos, sin embargo, la película es muy lírica, y llega a representar con acierto el mundo vital y literario del escritor, como cuando el poeta aplasta su cigarrillo contra su imagen en el espejo del ascensor al regresar de una noche de alcohol, sexo y ceniceros sucios, mientras se escucha en off el poema Contra Jaime Gil de Biedma, claro.
Ese recurso, la lectura de los maravillosos versos del autor a lo largo del filme, le confiere a éste en momentos una hondura conmovedora (el Himno a la juventud mientras la lolita Yvonette Barral baila el twist en la playa; No volveré a ser joven tras la paliza de su amante gitano en Ultramort).
La película, que abarca el tiempo comprendido entre la publicación del primer poemario del poeta y la última etapa de su vida, enfermo ya del sida que le mataría en enero de 1990, arranca en Manila en 1959, adonde Gil de Biedma viajaba en razón de su cargo en Tabacos de Filipinas. De esmoquin blanco, en una fiesta, mientras lanza miradas depredadoras a los camareros filipinos, alguien le pregunta: "¿Y ahora qué, Jaime?". Y él contesta: "Ahora todo", que es un verdadero programa hedonista. En la escena siguiente, está en un tugurio en el que se exhibe sexo en vivo. Luego sigue a un joven filipino hasta un cuchitril sórdido y tras despojarlo del calzoncillo (la prenda recurrente en el filme es de modelo Ocean y no Calvin Klein) y acariciarle una nalga lo posee en un jergón. Mollà interpreta a un Gil de Biedma introvertido, algo soñador y más bien delicado. Da bien la parte frágil, pero está lejos del aspecto externo vigoroso, recio, macho, incluso brutote, del poeta real.
La película continúa en Barcelona con los problemas de encaje del escritor en su familia y en la sociedad franquista: dos miembros de la brigada político-social le amenazan por "maricón" y compañero de viaje de los comunistas (que no le dejarán afiliarse, no por el blazer y el descapotable sino por su homosexualidad). Carlos Barral, con la icónica barba, y un Juan Marsé sorprendentemente blando, aparecen durante toda la película como dos de sus mejores amigos. Las conversaciones literarias suenan forzadas y son de lo menos creíble del filme. Uno de los pasatiempos que ofrece éste es comparar a los actores con los personajes reales que interpretan: Colita, Oriol Regàs, Pep Madern... Otro es contemplar los escenarios de la época: desde el piso de la familia Gil de Biedma hasta Flash-Flash y Bocaccio.
Dentro del clima dramático destacan algunos momentos humorísticos: la sesión fotográfica para la portada de Últimas tardes con Teresa. Al decir de los que le conocieron bien, algunas escenas son imposibles: las que habla con su padre sobre su homosexualidad o cuando éste va a visitarle y lo encuentra con un negrazo desnudo. También es discutible la secuencia de la muerte de Bel en 1968 al arrastrar su coche una riada: la película sugiere un suicidio. Fiel a su manera de contar la vida de Gil de Biedma, El cónsul de Sodoma se cierra con el poeta enfermo sentado en una cama viendo bailar ante él a un joven chapero desnudo al son de You are always in my mind.

ENTREVISTA: MANUEL GUTIÉRREZ ARAGÓN

"Me atraía escribir sobre lo que el terror tiene de humillación"

Manuel Gutiérrez Aragón
A los 66 años anunció que se retiraba del cine tras casi cuatro décadas en el oficio. Un año después, el director de 'Demonios en el jardín' publica su primera novela, 'La vida antes de marzo', con la que ganó el último Premio Herralde
Hay gente que ha nacido de pie, otros, atravesados, y otros, aún no saben por qué han nacido. Manuel Gutiérrez Aragón (Torrelavega, 1942) es de los primeros. Ha realizado 17 largometrajes, adaptó el Quijote para una serie de televisión, ha escrito varios guiones para otros directores y ha dirigido alguna obra de teatro. También ha sido militante del Partido Comunista hasta que se legalizó en abril de 1977. En Viérnoles (Cantabria), el Instituto de Enseñanza Superior lleva su nombre. A los 66 años anunció que se retiraba del cine. Un año después escribe su primera novela, La vida antes de marzo, con la que acaba de obtener el Premio Herralde de Novela (Anagrama). Es, probablemente, uno de los autores debutantes de mayor edad y está encantado de la experiencia.
Pregunta. Su última película, Todos están invitados, muestra la cobardía de la sociedad civil vasca ante el terror impuesto por ETA. En su primera novela, La vida antes de marzo, el brutal atentado del 11-M, sin ser protagonista de la trama sí tiene una cierta importancia en la misma. ¿Le obsesiona el terrorismo?
Respuesta. Todos estamos invitados se hizo como una especie de deber cívico, para que constara un determinado testimonio y una postura ante un terrorismo muy conocido, como es el de ETA y el silencio que la rodea. En realidad, es desagradable filmar o escribir cosas sobre el terrorismo. Ya tenemos bastante con las informaciones de la televisión o los periódicos. ¿Por qué, además, hacer ficción sobre ello? No tengo una respuesta muy clara... pero, desde luego, no me voy a especializar en un tema que, en el fondo, me repugna.
P. Pese a todo, el 11-M es importante en la trama.
R. Bueno, el 11-M aparece muy al final. No puede considerarse que sea una novela sobre el 11- M. Aquí es un mero instrumento narrativo.
P. ¿Y qué le atraía del tema?
R. En el caso de La vida antes de marzo me atraía escribir sobre lo que el terror tiene también de humillación. Naturalmente, lo peor es la pérdida de la vida. Pero también conlleva una especie de vergüenza por el género humano al que pertenecemos. También me interesaba contar lo inesperado del suceso. El mal estaba llamando a la puerta y nosotros hemos abierto.
P. ¿Cuál fue el origen de la historia?
R. Creo que primero fue el marco y luego el cuadro. Yo viajo bastante, y en esos viajes bebo en abundancia, cosa que no suelo hacer en estado sedentario. A veces te encuentras con desconocidos compañeros que, para quitarse el miedo a volar o porque se aburren, te sueltan, también bebidos, cosas que nunca han contado. En las largas travesías aéreas escuchas a médicos que te hablan de enfermedades mantenidas en secreto por los Gobiernos, a mujeres bellísimas que narran tranquilamente sus adulterios o a empleados de grandes bancos que confiesan las abominaciones que realizan por orden de sus jefes... A veces, el viaje es el relato y el relato es el viaje. Hay una relación directa entre un viaje y un relato oral. Así que lo primero que me vino a la cabeza fue una narración que dura lo que el recorrido de un tren. En este caso, desde Bagdad -origen de cuentos maravillosos- a una ciudad atlántica, Lisboa, un finisterre donde todo acaba y todo puede volver a empezar.
P. Lo que resulta infrecuente es que usted decidiera escribir su primera novela cuando, a una edad tardía, anunció que se retiraba de la profesión del cine, oficio al que dedicó casi 40 años.
R. Nunca he querido ser un escritor ocasional, como tampoco hubiera querido ser un director de cine ocasional. O lo uno o lo otro. Se es escritor de noche y de día, dormido o despierto, cuando estás escribiendo y también cuando estás regando las plantas. Y lo mismo ocurre cuando eres director de cine. Así que hasta que no dejé lo uno no emprendí lo otro. Cuando de la editorial Anagrama me pidieron información para la solapa -la filmografía, claro, porque bibliografía propia no hay- propuse los datos de lo que yo sería ahora si hubiera seguido mi dedicación primera: escritor y profesor. Algo así como: "Profesor de Filosofía en Villarrubia de los Montes, tiene una obra sobre los amores juveniles de Menéndez Pelayo y otra sobre el primer Unamuno y el último Hegel. No se le debe confundir con su primo, el director de cine del mismo nombre". Pero Herralde no quiso, claro. Como se ve, prefiero ser dos personas distintas que un solo Gutiérrez verdadero.
P. ¿Le resultó muy duro escribir esta novela de 250 páginas?
R. La verdad es que me lo pasé muy bien. Sentía alegría, sensación de poder... También me sentí muy rejuvenecido: mi primera vocación fue ser escritor, cuando aún no había descubierto que las películas las hacía un director. Cuando la escribía no quería ponerle punto final, entregarla al editor. Pasaban las semanas y siempre encontraba un pretexto para seguir corrigiendo, o cambiar párrafos de sitio. A diferencia del cine, sólo dependes de ti mismo. No importa que llueva o granice, que el productor recorte el presupuesto o que el actor no se entienda con la actriz... Sobre todo, hoy en día las negociaciones de financiación, televisiones, ministerios, son muy largas. Me parece una tremenda pérdida de tiempo. Para mí ha sido una sensación nueva el conseguir avanzar en el trabajo sin depender de otros.
P. ¿Y no añora su primer y dilatado oficio, el cine?
R. Del cine echo de menos al equipo de rodaje, al montador, al ayudante, la script... toda esa gente que cree en la película y que se mata por ella. Hay mucha pasión en el cine. La literatura es un placer solitario. Hay que constatar que en nuestra juventud el cine nos inició en el sexo. En las novelas había amor, pero en el cine descubrimos que el verbo se hacía carne. Creo que el motivo decisivo de mi retirada de la dirección cinematográfica fue el día en el que me di cuenta de que el director que más me gustaba era Tim Burton. Me pareció que algo se me había roto por dentro: volvía a la época de los juguetes.
P. Usted afirma que su novela no lo es sobre el 11-M, pero en ella juega un papel importante y hay una notable documentación sobre las costumbres islamistas...
R. El tema de la novela es el encuentro entre desconocidos, alguno de ellos peligroso, como los amigos "malos" de Pinocho. Por ejemplo, lo que le sucede a Ángel, que, siendo adolescente, se ve metido sin querer, pero poco a poco a sabiendas, en una conspiración islamista algo cutre, pero no por ello menos criminal. Lo que allí ocurre es la fascinación de la mosca por la araña y su pánico final. Algo así es lo que se cuenta en la La isla del tesoro con los piratas. La información sobre el islamismo terrorista no me fue difícil, es bastante abundante, para mí más que suficiente. (El mejor libro que conozco es el de Manuel Marlasca y Luis Rendueles, Una historia del 11 M que no va a gustar a nadie). Lo que se me hizo más arduo fue meter los datos reales en la ficción. Fui un par de veces a Asturias, hablé, me informé. Visité Mieres, Avilés... en fin, luego, en la novela, la cosa se queda en poco, pero te da seguridad. Lo mismo en Madrid, en Fuenlabrada. El sitio de Véspero, en Asturias, está inventado. En realidad, el 11-M casi no sale en el texto, ya que no trata de eso. Sí aparece la preparación previa, las idas y venidas de Ángel con los islamistas y los vendedores de dinamita, los traficantes y los policías. El submundo. Pero el terrorismo explícito sólo es un 5% de la novela. Lo que más abunda en el texto son padres, amantes, novias, vacas, cerdos y morcillas. La vida sobre la muerte.

20 de noviembre de 2009

CRÍTICA: Devorar la vida con glotonería

Las memorias y los cuentos completos de Esther Tusquets revelan su enorme coherencia y su visión crítica de la burguesía catalana, del mundo y de muchos apriorismos establecidos.
 
Leer las primeras páginas:
Esther Tusquets
Cuando se han leído 40 o 50 páginas de Confesiones de una vieja dama indigna es inevitable la sensación de déjà vu: temas como los orígenes de Lumen, los éxitos que significaron Quino y Umberto Eco, el primer encuentro con Ana María Matute o con Miguel Delibes, Carlos Barral y tantos otros ya aparecían en su primer volumen de memorias, Confesiones de una editora poco mentirosa (RqR, 2005). La propia Esther Tusquets explica que le pidieron que ampliara ese primer libro. Lo ha hecho y de qué manera. Ha añadido toda la sal y pimienta que olvidó en el anterior y, lo que es mejor, nos permite conocer a la mujer, a la escritora y a la editora.
Esther ha repetido en diversas ocasiones que es más fácil encontrarla en sus novelas y cuentos que en unas memorias. Por eso la edición de sus cuentos completos, Carta a la madre y cuentos completos, a cargo de Fernando Valls, es una feliz coincidencia para comprender mejor a esta mujer apasionada y heterodoxa. El espléndido prólogo de Valls es un regalo para los lectores interesados. Contribuye a una visión global de la obra y de su autora.
Confesiones de una vieja dama indigna sigue la línea de Habíamos ganado la guerra, su segundo libro de memorias, y mantiene, como sucede en buena parte de su obra, el malestar de su autora respecto al entorno burgués en que nació. Dice ahora como entonces: "Me aceptaran o no en sus filas, yo pertenecía al bando que había perdido la guerra". Pensaba la autora que había escrito un libro provocativo, que iba a molestar a su familia y a provocar la ira de la burguesía barcelonesa. Aparentemente nada de eso sucedió, pero, como anécdota, en un premio literario un miembro del jurado lo rechazó de plano porque Esther tenía un pasado falangista.
Tanto en las memorias como en los cuentos completos así como en buena parte de sus novelas aparece de manera recurrente una visión crítica de la burguesía barcelonesa. Fernando Valls lo explica muy bien: "Como Juan Marsé, la autora se muestra crítica con los suyos, sin mostrarse complaciente con los desfavorecidos y perdedores". No es la única vez que compara a Tusquets con Marsé.
En Confesiones de una vieja dama indigna ocupa un lugar indiscutible la figura de la madre, tan seductora, de la que aprendió lo que aún hoy son sus aficiones preferidas: los animales, los libros, el teatro, el cine, el mar, pero por la que no se sintió querida. Crece la figura del padre, Magín Mestres. Está desde el principio hasta el final en Lumen. Cuando la pelea con Beatriz de Moura, que había entrado en Lumen de la mano de Óscar Tusquets, Esther propuso dividir la editorial, fue Magín quien lo evitó, facilitando los medios económicos para que Óscar y Beatriz montaran Tusquets Editores. El día en que Magín murió empezó el principio del fin de Lumen, que acabó vendida a una multinacional. El enfrentamiento de Esther Tusquets y Rosa Regàs, aficionada a piratear libros, según la autora, es otra de las historias que Esther se había dejado en el tintero.
En otros casos, como el de Carmen Balcells, reduce el espacio que le dedica pero afila la pluma. Le hizo grandes favores, pero también jugarretas inaceptables. Es arbitraria y le cuesta entender su código ético, escribe Esther. La autora tiene una habilidad especial para trazar retratos, algunos muy breves pero todos significativos: Ana María Matute, Nora Catelli, Miguel Delibes, Carlos Barral, Ana María y Terenci Moix, Carme Riera, Gabriel Ferrater, Jaime Salinas, Quino, Carmen Martín Gaite y tantos otros.
Quizá las mejores páginas del libro sean las dedicadas a la reflexión sobre el amor, cómo surge, cómo se acaba, pues siempre tiene fecha de caducidad. Esther, que ha "devorado la vida con glotonería, ávida de todo lo que pudiera ofrecerle", habla con maravillosa naturalidad, desparpajo incluso, de los hombres y de alguna mujer de su vida. El fotógrafo Oriol Maspons, con quien, a sus 24 años, logró por fin perder la virginidad; su primer marido, Jordi Argente, con boda por la iglesia y lista de regalos en la tienda más gauchedivinesca de Barcelona. La autora asegura que se mantuvo en las lindes de la divina izquierda, pero de su libro se desprende que las atravesó en numerosas ocasiones. Su visión es crítica. Esteban Busquets, el padre de sus hijos, con quien vivió siete años; el poeta llamado antes Pedro y ahora Pere, un ser obsesivo, que le dedicó versos que aparecen en el libro; el poeta y editor José Batlló, que llevó su colección de poesía El Bardo a Lumen, "cariñoso y autodestructivo".
Carta a la madre y cuentos completos incluye los siete cuentos de Siete miradas en un mismo paisaje; los ocho de La niña lunática y otros cinco sueltos, entre los que, sorprendentemente, aparece Epílogo triste, un artículo sobre los Maragall, narrado en tercera persona, en el que explica de forma un tanto ambigua los problemas que ella y la historiadora Mercedes Vilanova tuvieron con los Maragall a raíz de la biografía que escribieron del ex presidente catalán. Más explícita es en Confesiones de una vieja dama indigna, en la que acusa de censura moral al entorno de Pasqual Maragall.
La lectura de estos cuentos, en especial de Siete miradas en un mismo paisaje, la más autobiográfica de sus ficciones, y de Confesiones de una vieja dama indigna dan cuenta de la enorme coherencia de la escritora, de su visión crítica de la burguesía catalana, del mundo y de muchos apriorismos establecidos, contra los que se rebela. Acabada la lectura, queda la convicción de la sinceridad de Esther, de la naturalidad con que explica las cosas y, sobre todo, de lo bien que lo cuenta.

YURI HERRERA: Poderosos poetas

Las narrativas sirven para darle sentido a la historia. En México, por ejemplo, si la conquista fue una historia trágica, la independencia la contamos como una épica y el advenimiento de la democracia unas veces como comedia y otras como epopeya. Mirar nuestro devenir en términos poéticos es una manera de entender cómo nos ha pasado el tiempo y de cargar de propósitos el futuro. El éxito de un gobernante depende en buena medida de la narrativa que sepa contar a los ciudadanos. La promesa de aquel culto borracho de que sólo vendrían "sangre, sudor y lágrimas" no evitó que cayeran las bombas nazis, pero sí le dio sentido a la resistencia. Sin embargo, Churchill hay pocos. Lo que abundan son los que no saben contar su historia, tal vez porque no sienten el compromiso de explicar nada. Dentro de la clase política mexicana, el más reciente empobrecimiento de la poesía comenzó, tal vez, a fines de 2005, inmediatamente después de que la policía detuvo a una pareja de secuestradores y liberó a sus prisioneros, y el director de la Agencia Federal de Investigaciones -hoy todopoderoso director de la Secretaría de Seguridad Pública- autorizó que se devolviera a los protagonistas del hecho a la casa de seguridad donde habían ocultado a los cautivos, para que la televisión pudiera transmitir "en tiempo real" la liberación. A pesar de que el montaje fue descubierto de inmediato y de que no sólo fue criticado ferozmente sino que, a la postre, dio argumentos a los abogados defensores de los secuestradores, el uso de este tipo de ficción parece haberse vuelto una costumbre en la vida política mexicana. Es como si uno de estos poetas de gobierno hubiera tropezado con Más allá del bien y del mal y leído: "¿Por qué el mundo que nos concierne en algo no iba a ser ficción?", y entonces haya pensado no que aquello era una diatriba contra Platón, sino un programa de gobierno. Pues lo que se ha hecho recientemente, más que prefigurar poéticamente la historia que realizamos, ha sido privilegiar la ficción televisiva con la esperanza de que la realidad se ajuste a ella. No hablo sólo de ese otro caso patentemente inverosímil, el de un pastor boliviano que, hace unas semanas, secuestró un avión en Cancún con el objetivo de que sobrevolara siete veces la ciudad de México y luego le permitieran hablar con el presidente para alertarlo de que se acercan grandes catástrofes. Pronto se descubrió que ni el tipo iba armado, ni los pasajeros se enteraron de que había un problema, ni era necesario que docenas de agentes "asaltaran" el avión cuando ya había sido desalojado todo el mundo; mas para entonces ya se había transmitido en directo, desde un sitio a un centenar de metros del avión, la heroica hazaña que sucedió, cuán oportunamente, justo después del anuncio de nuevos impuestos. Hablo también de la narrativa que el gobierno se cuenta a sí mismo con una serie de gestos y declaraciones: la reinstauración del besamanos priísta el día del informe de gobierno, en Palacio Nacional, ya sin el estorbo de diputados opositores que pudieran perturbar el autoengaño; o las declaraciones de algunos secretarios de Estado, que serían risibles de no ser porque quienes las dicen actúan como si tuvieran sustento en el mundo real: "La guerra se está ganando". "La crisis económica será sólo un catarrito". "El nuevo impuesto no va a afectar a los pobres". La ficción ayuda a decir la verdad cuando desborda los clichés y las fórmulas maniqueas que hacen del mundo un lugar simple. Y sirve, si acaso -parafraseo a Harold Bloom-, para conocernos mejor a nosotros mismos, no por lo que diga, sino en virtud del ejercicio intelectual que propone al narrar complejamente la condición humana: en última instancia, hacernos responsables de nuestros horrores y virtudes. Pero responsabilidad es una palabra vedada entre los poderosos poetas. Satisfechos con su ficción televisiva, deben encerrarse en un cuarto limpio y bien iluminado en el que, mientras el país se desmorona, ellos se repiten: "Sí, todo tiene sentido".

15 de noviembre de 2009

REPORTAJE: LUCHA POR LEGADO DE KAFKA

El legado de Kafka

Traiciones, contrabandos frustrados y exitosos, amoríos ocultos, testamentos violados. Subastas que proporcionaron pingües beneficios a una mujer codiciosa, Esther Hoffe, la depositaria de los papeles ocultos de Kafka. Demandas judiciales del Estado sionista contra Hoffe, broncas a gritos en el tribunal para reclamar la entrega del preciado tesoro. Y para rematar la faena, una disputa soterrada entre Alemania e Israel por ese archivo secreto y por el manuscrito de El proceso, la emblemática novela del escritor checo. Son los ingredientes de esta historia rocambolesca, en ocasiones kafkiana, plagada de intrigas. ¿Y todo este lío, para adueñarse de qué? Ésa es la gran incógnita.
Dos ancianas israelíes, Ruth y Eva Hoffe, conocen el contenido del archivo oculto de Kafka. En estos días esperan a que la justicia israelí les permita recuperar los preciados papeles que su madre, Esther, recibió del albacea de Kafka.
Esther Hoffe, que falleció en 2007 a los 102 años, fue secretaria e íntima amiga de Max Brod, el agente literario que recopiló los manuscritos del genial escritor checo y los trasladó a Israel en su apresurada escapada de los nazis. Hoffe heredó su archivo, que incluye papeles de Kafka. Un archivo que fue vendiendo por entregas, pero cuya mayor parte está celosamente guardada en cinco cajas fuertes de un banco. Dicen que una parte estuvo durante un tiempo en la apestosa vivienda de Eva Hoffe. Bajo la ventana enrejada del apartamento 1 del número 23 de la calle de Espinosa, en Tel Aviv, lo que hay es platos repletos de comida para gatos.
El peregrinar del codiciado tesoro comienza con la muerte del enfermizo autor, el 3 de junio de 1924. Kafka dejó escrito a su gran amigo Brod: "Querido Max. Mi última petición: todo lo que dejo debe ser quemado sin ser leído...". Brod desobedeció. Una traición de la que el mundo obtuvo gran provecho. De haber cumplido el deseo póstumo, nadie habría leído nunca El proceso, El castillo o América. Publicó las obras y en 1939, cuando el Ejército de Hitler invadía Praga, el agente literario, fervoroso sionista, emigró a Tel Aviv. En la ciudad mediterránea falleció su esposa, en 1942, y a partir de ese instante entra en escena Esther Hoffe para convertirse en la más dura guardiana de los papeles. Desde entonces, sólo algún investigador tuvo acceso a los documentos. Y a veces con nocturnidad, porque Brod tenía que eludir la vigilancia de Esther.
El legado de Kafka comenzó a desmembrarse paulatinamente en vida de Brod, que al menos se preocupaba por su conservación. En 1956 envió a Suiza los manuscritos de las tres famosas novelas: la guerra -la campaña de Suez- amenazaba con extenderse por Oriente Próximo. Años más tarde, los manuscritos de América y de El castillo viajarían, donados, a la Universidad de Oxford. Allí permanecen hoy por hoy. Sin embargo, El proceso siguió bajo su custodia hasta su muerte, en 1968. Es ésta la fecha en que arranca el incesante trasiego y mercadeo de los papeles de Kafka.
Por mucho que el testamento de Brod permitiera a Esther Hoffe gestionar los documentos del difunto y de Kafka, una precisión era explícita: los papeles debían ser entregados "a la Biblioteca Nacional de Jerusalén, a la Biblioteca Municipal de Tel Aviv o a otro archivo público en Israel o en el extranjero". Los alemanes sostienen que tanto Brod como Hoffe mencionaron el Archivo de Literatura Alemana de Marbach como uno de los destinos para los papeles.
Al pasar de Brod a Hoffe, el preciado patrimonio deja de estar en manos de un hombre erudito para convertirse en potencial negocio para la ambiciosa Hoffe. Los documentos comienzan a ser vendidos al mejor postor. "Durante años, cartas del legado de Brod aparecen en subastas en Europa. La identidad del vendedor, como es costumbre, no es revelada, pero las evidencias apuntan a Esther Hoffe", asegura Ofer Aderet, el periodista de Haaretz que persigue el rastro de ese patrimonio cultural. Las últimas evidencias del desmembramiento: en 2006 se subasta una carta de Kafka a Brod por 60.000 euros; en 2008, cartas de amor del escritor checo se venden por 25.000 euros.
Las trampas de Hoffe no eran cosa nueva. En 1974, fue pillada in fraganti en el aeropuerto Ben Gurión de Tel Aviv cuando intentaba volar a Suiza con manuscritos de Brod y correspondencia del venerado escritor checo. El desprecio a la legalidad ha sido nota distintiva de Esther. La Ley de Archivos del Estado prohíbe el contrabando de documentos valiosos sin depositar previamente una copia. Hoffe y las autoridades israelíes llegaron a un acuerdo para fotocopiar el legado, pero la mujer nunca cumplió su compromiso y sólo una pequeña porción fue fotocopiada. También se las apañó para violar, en la década de los ochenta, el pacto que suscribió para traspasar el tesoro de Brod a la Biblioteca Nacional.
Esther Hoffe se hizo rica. La joya más preciada de la herencia, el original de El proceso, reposa hoy en el Archivo de Literatura Alemana de Marbach. Batió el récord mundial del precio abonado en una puja por un manuscrito: Sotheby's lo adjudicó por 1,98 millones de dólares (1,32 millones de euros) en 1998.
Las peripecias y los detalles del legado se van conociendo poco a poco, después de que el diario Haaretz lograra que se levantara la censura que se impone sobre tantos asuntos en Israel. Así rezaba el testamento de Esther, redactado en 1970: "Los borradores, las cartas y los dibujos de Kafka que me fueron donados por Max Brod los cedí a mis dos hijas en porciones iguales. Los libros de Kafka de la biblioteca de Brod permanecen en posesión de mis dos hijas. Cada una de mis hijas y mis nietas tienen derecho a recibir 40 cartas del legado de Brod".
No parece que vaya a ser así. Un tribunal de Tel Aviv congeló a finales de octubre millonarias cuentas corrientes de las Hoffe y ordenó la entrega de las llaves de las cinco cajas fuertes bancarias. Allí se conserva el legado para los albaceas que designe la justicia. "El testamento de Esther", apunta Oderet, "es ilegal porque no podía legar a sus hijas los documentos, ya que incumplió la voluntad de Brod de donarlos a una institución pública".
¿Cuál es el contenido del patrimonio? Nurit Pagi está escribiendo una tesis doctoral sobre el legado del agente literario checo. "Brod", explica a este diario, "era un escritor obsesivo. Siempre escribió un diario, por lo que supongo que en ese archivo se pueden hallar los diarios que comenzó al menos desde 1939, el año en que emigró a Palestina, si no antes. Podremos encontrar correspondencia de personalidades bien conocidas de la cultura de su época y notas sobre sus proyectos nunca realizados. Estoy segura de que en la maleta que se llevó desde Praga conservó dibujos de Kafka, sus trabajos literarios originales, cartas y quizá esquemas preliminares de sus futuras novelas".
Desde Praga, el profesor Josep Cermak, gran experto checo en Kafka, considera que lo más importante es poner a disposición de los estudiosos esos diarios de Brod. "Aportarán información sobre principios del siglo pasado, la época de Kafka en la que hay más lagunas", explica. Brod y Kafka tuvieron una relación muy honesta, cuenta. Y asegura que esos diarios y esa correspondencia secreta desvelarán nuevos detalles de la "vida erótica" de ambos personajes. Ulrich von Büllow, jefe de departamento del Archivo de Literatura Alemana de Marbach, señala que es posible que también haya fotografías del escritor checo. Y debe de estar, según cuenta en conversación telefónica, el manuscrito de una de las novelas inacabadas de Kafka, Preparativos de una boda en el campo. "La familia Hoffe dispone de grandes tesoros", resume Cermak, que lleva 45 años estudiando al autor de La metamorfosis.
El contenido del legado de Brod podría haberse conocido si Esther Hoffe hubiera cumplido su acuerdo con una editorial suiza, a la que estafó, en la década de los ochenta. La empresa pagó una suma millonaria por los diarios de Brod. Esther jamás los entregó.
El serial sobre el destino final del legado de Brod se complica ahora por la disputa entre instituciones israelíes y alemanas por el manuscrito de El proceso, que el Archivo de Marbach adquirió en Sotheby's en 1988. Meir Heller, abogado de la Biblioteca Nacional de Israel, defiende el retorno a Jerusalén del texto original. "La Biblioteca Nacional no ignora el hecho de que el Archivo de Marbach debería ser compensado por el dinero que pagó a Hoffe", afirma Heller, que considera la dispersión de la obra de Kafka un "error histórico". "La Biblioteca Nacional de Israel, que es también la biblioteca del pueblo judío, entiende que Brod pide en su testamento que los documentos deberían depositarse en un archivo público, y el nombre de la Biblioteca Nacional es su primera opción", añade el letrado. Heller explica haber llegado a un pacto de silencio con las autoridades alemanas para no perjudicar la negociación.
El enfrentamiento entre ambas instituciones se suavizó el pasado 22 de octubre, cuando Ulrich Raulff, director del Archivo de Literatura Alemana de Marbach, dirigió una carta a su homólogo en la Biblioteca Nacional Israelí para abrir la puerta al diálogo. En su respuesta del 28 de octubre, el israelí Shmuel Har Noy se alegraba de que los alemanes acepten el veredicto de la justicia israelí y estuvieran dispuestos a dialogar "en vez de que el asunto sea resuelto en los medios", según reza textualmente esa carta, a la que ha tenido acceso EL PAÍS.
El periodista Ofer Oderet intenta explicar la posición de la parte israelí: "La Biblioteca Nacional considera que Brod era judío y sionista, y que si no hubiera emigrado a Israel habría sido trasladado a Auschwitz. Es un escritor judío que escapó del Holocausto, por eso lo consideran parte de la cultura judía. En su opinión, no es un escritor alemán, sino israelí. Éste es un argumento moral, no legal. La Biblioteca también estima que Brod designó en primer lugar Jerusalén como destino de la obra de Kafka; después, Tel Aviv, y en tercer lugar, un archivo público en el extranjero, y alega que es ilegal traficar con documentos de gran significado para el pueblo judío o el Estado de Israel".
Los alemanes reclaman que Brod y Kafka escribían en alemán, y no en hebreo, que son parte de la cultura alemana, no de la hebrea. Ulrich Raulff, director del Archivo de Marbach, considerado el más importante de Europa central, lo tiene muy claro: "No hay posibilidad alguna de que devolvamos el manuscrito de El proceso", afirma en conversación telefónica desde Marbach. Considera que la compra del original en la subasta de Sotheby's no pudo ser más transparente. "El manuscrito estuvo expuesto durante semanas, hicimos una compra ante los ojos de la opinión pública mundial. Si nadie discutió la legitimidad de aquella compra entonces, no comprendo por qué se cuestiona ahora". Raulff considera que Esther Hoffe, como legítima propietaria del legado, tenía derecho a vender el manuscrito. En términos legales, estima que aquella operación fue nítida. "La parte israelí a veces confunde los términos legales de esta cuestión con el aspecto moral o histórico". Otra cosa es la cuestión del legado de Max Brod, cuyo control las hermanas Hoffe esperan recobrar en cuanto se produzca el fallo de la justicia israelí. En este campo, Ulrich Raulff se muestra flexible. "Creemos en la independencia de los tribunales israelíes. Si aceptan que las hermanas Hoffe puedan disponer del legado y ellas nos lo quieren vender, estaremos en disposición de comprar".
Las hermanas Hoffe tienen una relación muy fluida con Marbach. Suele ser Eva la que habla con Raulff. "Hablé hace poco con ella. Creo que las hermanas estarían dispuestas a vendernos los papeles, y nosotros aceptaríamos que se entregaran copias a la Biblioteca Nacional israelí".
El jefe del archivo en Marbach, Ulrich von Bülow, destaca que están interesados en todos los papeles que hay de Kafka a lo largo y ancho del mundo. "Pero no para quedarnos mirándolos. Para que investigadores y estudiosos los puedan consultar", puntualiza. En este sentido, Cermak, el experto checo que publicó esta misma semana La lucha que supone escribir, su cuarto libro sobre Kafka, considera que el archivo alemán es un destino excelente para los archivos de Brod y Kafka: "Como profesional, creo que deben estar en los mejores archivos. Y Marbach es el mejor archivo de Europa central. El mejor y el más rico: son capaces de comprar a precios muy altos".
Marbach posee 1.200 legados de literatura en alemán del siglo XX. Es el segundo archivo que más documentos de Kafka posee tras la biblioteca Bodleiana de Oxford.
Marieta Malisova, directora de la Franz Kafka Society, confiesa desde Praga que a ella le gustaría que los papeles estuvieran allí: "Él pasó toda su vida en Praga. Lo mejor sería que los papeles volvieran aquí".
Sospechan los expertos que los documentos pueden haber sido dañados. Es posible que durante largo tiempo hayan sufrido condiciones pésimas de conservación. Los gatos siguen acudiendo puntuales a su cita en el apartamento de Eva Hoffe, que llena religiosamente sus platos de comida. Ésa es una de las obsesiones de esta mujer. Otra: el celo por esconder los documentos y sacar tajada. Sus vecinos ni siquiera saben si reside en esa vivienda. "Sólo viene a dar de comer a los gatos", comenta escueto el anciano Dov Avner, que se lleva una mano a la nariz. "Nos mantenemos alejados de ella. Nos crea muchos problemas. La odio", comenta otro hombre que reside en el inmueble desde hace 40 años.
"Existe el riesgo de que desaparezca el legado de Kafka", concluye Aderet. "Se ignora si Eva Hoffe posee los papeles y en qué estado se hallan. Es importante que se conserven en un archivo público. No importa que sea en Alemania".
El culebrón de los papeles secretos de Kafka sigue vivo. Para enero se espera una resolución de la justicia israelí que desatasque la situación. Entonces se empezará a conocer el contenido de ese tesoro que vive atrapado en un proceso kafkiano.

14 de noviembre de 2009

Carlos Fuentes anticipa en la Feria del Libro el lanzamiento de su nueva novela

El reconocido escritor mexicano y gran estrella de esta cita literaria, realizará este sábado la presentación de "Adán en Edén", en lo que será el lanzamiento mundial del libro.
Emol
Jueves 12 de Noviembre de 2009 17:23
El escritor, quien vivió en Chile en su juventud, estará cuatro días en Santiago, para presentar su novela y reunirse con algunos amigos.
Foto: EFE
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SANTIAGO.- Nuestra Feria del Libro no es la de Guadalajara, Buenos Aires o Frankfurt, entre otras citas literarias de renombre cuyos entretelones se siguen en distintos lugares del mundo. Sin embargo, por estos días el evento de Estación Mapocho está siendo comentado con recurrencia fuera de nuestras fronteras.

¿La razón? La presentación que este sábado realizará el laureado escritor mexicano Carlos Fuentes de su nueva novela, "Adán en edén" (Alfaguara), en lo que constituirá el lanzamiento mundial del libro.

Fuentes, quien vive entre su país natal y Londres, es uno de los últimos autores del llamado "boom" latinoamericano, y este año incluso figuró en el "top ten" de las casas de apuestas entre los escritores aspirantes al Premio Nobel de Literatura.

Por eso la publicación de su nueva novela es tema de interés internacional, lo que se acentúa en la temática vinculada al narcotráfico en que Fuentes decidió embarcarse en esta ocasión.

En "Adán en Edén", un hombre de origen popular casado con una hija de millonario y ex reina de belleza expone lo peor de su naturaleza, hoy transformado en un próspero, famoso, arribista y déspota empresario.

El sujeto se llama Adán Gorozpe, y tiene un tocayo al que desprecia, pero con el que se alía: Adán Góngora. Se trata del mismísimo ministro de Seguridad Nacional, un hombre coludido con los peores criminales y traficantes para hacer de su trabajo un circo, en que el resultado lo alza como gran garante de la justicia.

¿Y cuál es la alianza entre ambos? Tratar de conquistar la presidencia del país.

El relato de Fuentes mantiene niveles permanentes de un ácido humor, que complementa una historia que transita entre lo risible, y lo grotesco y chocante.

La presentación en la Feria del Libro se realizará a las 18:30 horas del sábado en la Sala de las Artes de la Estación Mapocho, la más grande del viejo terminal de ferrocarriles. En la ocasión estará presente el propio escritor mexicano —quien tiene fuertes lazos con Chile—, mientras que la presentación misma estará a cargo del novelista chileno Arturo Fontaine.

Luego de eso, el mexicano —quien arribó ayer al país y ha aprovechado de reunirse con algunos de los amigos que aquí mantiene— firmará libros a los presentes. Su avión de regreso despega al mediodía del domingo.

Carlos Fuentes en Filsa: No está en mis planes leer a Bolaño en el corto plazo

SANTIAGO.- El escritor mexicano Carlos Fuentes afirmó que no está entre sus planes a corto plazo el leer al fallecido escritor chileno Roberto Bolaño, ya que no quiere contagiarse del "homenaje fúnebre" que hay en torno a su figura.

En la presentación de su nuevo libro "Adán en Edén", el escritor mexicano dijo no querer contagiarse del homenaje fúnebre que hay en torno del escritor.

"No lo he leído todavía porque siento que en torno a Bolaño hay una especie de homenaje fúnebre, no me gusta, y voy a esperar unos cuantos años para leerlo seriamente, como un escritor vivo", indicó el mexicano en declaraciones a radio Cooperativa.

En su opinión, el contexto actual sólo contribuye a "desvirtuar la obra del escritor".

"Siento que no puedo acercarme porque están sonando, estoy viendo los crespones todo el tiempo, me obligan a verlos no, y yo quiero ver a Bolaño como un escritor vivo," sostuvo Fuentes que hoy presentó en la Feria Internacional del Libro en Santiago, su última novela "Adán en Edén".

Fuentes dijo que "Adán en Edén" es una novela calificada por el autor como una novela-reportaje, muy periodística, que relata cómo un país está siendo minado por narcotraficantes y por formas diversas de corrupción.

7 de noviembre de 2009

premios para Marcelo Galliano


El escritor argentino Marcelo Galliano se ha hecho acreedor de la medalla del “Premio Internacional Manuel Mujica Lainez 2009”, que le otorgará la Municipalidad de San Isidro por un cuento de su autoría –un breve thriller de características fantásticas-. Galliano es uno de los 10 escritores elegidos –entre 1100 postulantes- que integrarán la antología que se editará. El concurso, además, ha otorgado una dotación monetaria de 3500 pesos. El jurado de dicho certamen estuvo compuesto por Abelardo Castillo, Sylvia Iparraguirre y Guillermo Martínez.

Por su parte, la Secretaría de Cultura, Educación y Promoción de las Artes de Avellaneda le ha otorgado una mención en Concurso Bienal de literatura, por su cuento “Negrita”, texto que relata una historia de amor entre un joven de familia hispana y una esclava, en el marco de la Buenos Aires colonial. Este cuento integrará la antología que se editará en 2010 como una edición conmemorativa del Bicentenario. El concurso ha otorgado una dotación monetaria de 3300 pesos.